La polea de tracción es la rueda ranurada de la máquina de tracción sobre la que discurren los cables o correas portadoras del ascensor. El movimiento de la cabina se consigue mediante la fuerza de rozamiento entre los cables y las ranuras de la polea. El perfil de las ranuras (en V o semicircular con socavado) se calcula para un agarre óptimo con una presión admisible sobre los cables. Según EN 81-20, el diámetro de la polea debe ser al menos 40 veces el diámetro del cable. El desgaste de las ranuras se controla en cada mantenimiento.