El ascensor hidráulico utiliza un cilindro hidráulico (émbolo) accionado por una central hidráulica para elevar y descender la cabina. La bomba presuriza el fluido hidráulico en el cilindro para subir la cabina; el descenso se realiza por gravedad mediante una válvula controlada. Los ascensores hidráulicos son ideales para edificios de poca altura (hasta 6–8 plantas), no requieren cuarto de máquinas sobre el hueco y tienen un coste de instalación más bajo.